Pensamiento filosófico
Soy un lector incansable, y encontré en la filosofía el complemento natural de la ciencia de los materiales. Si la metalurgia estudia lo que sostiene a las estructuras, la filosofía estudia lo que sostiene al hombre.
Mi visión parte de una idea sencilla: el ser humano es una unidad de alma, materia y relación con un ser superior. La materia nos da el cuerpo y el trabajo; el alma, la conciencia y los afectos; y lo trascendente, el sentido.
Cuando una de esas partes se descuida, la persona se debilita, igual que un acero mal tratado térmicamente pierde su tenacidad.
Por eso creo en la humanización como práctica diaria: tratar a cada persona como un fin y no como un medio, escuchar antes de juzgar y entender que detrás de cada obra hay manos, familias y esperanzas.
Para mí, la excelencia técnica sin humanidad es incompleta, y la buena intención sin competencia es insuficiente.



